Entrevistas

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“La experiencia nos habla de que los niños tienen una capacidad de interpretación y de reflexión mucho más alta que lo que cree el adulto”

(Por Programa Bibliotecas para Armar)

En esta segunda parte del encuentro que hicimos como cierre del mes dedicado a la literatura, la memoria y la identidad, Paula comienza leyéndonos un texto inédito, en proceso. Luego, pasamos, entre otros muchos temas, por la vida de Juana Azurduy, por las búsquedas que hacen los escritores –a veces obsesivamente- de información para los distintos tipos de literatura, por los proyectos en marcha y por el último concretado: Dos pequeñas gatas japonesas, novela que recientemente le editó Norma.

Mario Méndez: Ahora pasamos a la parte de taller en la que vos vas a leer. ¿Qué es lo que te propusieron?

Paula Bombara: Fue una invitación de una editorial a escribir una novela histórica, con un contenido político; con lo que yo quisiera hacer. Tuve la posibilidad de elegir una personalidad histórica, sobre la que yo quisiera escribir, a la que quisiera ponerle el cuerpo. Y elegí a Juana Azurduy. Medio que las editoras se imaginaban que Juana era la persona que yo iba a elegir… Nunca había aceptado participar en un proyecto que tuviera un límite de tiempo. Lo primero que hice fue preguntar si en el proyecto estaba Laura Ávila porque para mí en novela histórica es LA autoridad.

MM: Con quien vamos a cerrar este ciclo…

PB: Cuando me dijeron que ella iba a ser la coordinadora de proyecto, y que me iba a asesorar, acepté participar, y a las dos semanas ya tenía bibliografía, datos, tenía por dónde empezar a meterme en ese mundo y lo logré. Entregué un poco fuera de fecha pero parece que ya contaban con que me iba a pasar algo así, y ahora estamos empezando la edición, tenemos un par de meses para trabajar sobre el texto.

MM: ¿Ya tiene título la novela?

PB: Tiene un título provisorio, que por el momento es La fuerza escondida. Tiene un toque Star Wars… (Risas). El sable de Juana es el que le regaló Belgrano.

Álvar Torales: Juana y Padilla pelearon juntos. No se concibe a uno sin el otro…

MM: Y sin embargo si se habla de Padilla, más que a los lectores de historia, no suena. Si yo le pregunto a la mayoría si saben quién era Padilla. No tiene la misma fuerza…

AT: Yo creo que a Juana porque es mujer, sin querer minimizarla. Nadie se acuerda de quién fue Warnes, nadie se acuerda de quién era Padilla, y hay otros jefes de las republiquetas que fueron sumamente importantes.

Asistente: Bueno, lamentablemente tenemos la avenida Alvear de los traidores. Tan céntrica… Tratan de borrar toda ese pasado tan rico que tenemos.

PB: Bueno, pero es lo mismo que cuando te imitan a un porteño y te dicen que así hablan los argentinos. Como si la Argentina fuera Buenos Aires. Algo muy interesante que leí, que no tiene que ver con mi novela y que charlábamos con Laura, fue sobre el Alto Perú, que era parte del Virreinato pero quedaba lejos de Buenos Aires, y medio que terminaron cediéndolo. Casi no hubo lucha ahí. Y Bolívar decía que no, que tenían que seguir sin separarse, que esa era la política inglesa, la de separar. Y bueno… mirá.

Asistente: Así cedieron también el Uruguay.

PB: Al mismo tiempo, sí.

Asistente: La batalla se había ganado, y trajeron a esta autoridad inglesa, para firmar el pacto con Brasil, Uruguay no se lo queda nadie y se hace república independiente. Todo transa política.

MM: Bueno, Pau, ¿Nos vas a leer?

PB: Leo. Está sin editar. Es el capítulo 18. Juana y Manuel vienen de pasar pérdidas muy tremendas.

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