Libro

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La rosa de los vientos

Sierra de la Ventana fue un lugar muy importante en mi infancia. Allí tenían casa mis abuelos maternos y solía ir con ellos todos los veranos a pasar unos días. En Sierra aprendí a andar a caballo, aprendí a nadar, aprendí a desyuyar el jardín y a atrapar bichos canasto. En Sierra vi alacranes y culebras, perdices, luchas de arañas y avispas. También, cuando tenía poquito más de 20 años ascendí hasta la cima del cerro Tres Picos. Fue una gran experiencia. Desde la cima el guía nos mostró unas cuevas que me hicieron pensar en grandes aventuras. Desde entonces y hasta que escribí esta novela, esas cuevas me inquietaron: algo o alguien tenía que esconderse ahí dentro. Muchos años después, entre 2005 y 2007, supe qué y escribí La rosa de los vientos.

Escribí algo más sobre el origen de la novela aquí.

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